Más de 35 habitantes de la calle, que viven en el rio arzobispo; se reúnen con una escoba y una bolsa y se dan a la tarea de limpiarlo, cuidan que no arrojen desechos que los habitantes botan a la calle, las hojas caídas de los árboles y los objetos que se encuentran en el rio, dedicando así todo su esfuerzo por la limpieza del caño y el ambiente.
Este gran proyecto se realiza gracias al
apoyo del Instituto de Estudios en Comunicación y Cultura (Ieco) de la
Universidad Nacional, a la Alcaldía Local (Bogotá humana) y al convenio de la
localidad de Teusaquillo. Gracias a este gran apoyo les han brindado talleres y
capacitaciones, que no solo resuelven un problema ambiental, sino que plantean una estrategia para aminorar
la situación de inseguridad que manifestaban los vecinos del sector y se
sienten satisfechos por prestar un servicio a la sociedad, tener una nueva
visión de la vida y la búsqueda de un trabajo digno.
Esto resalta el gran valor como personas que
tienen en la sociedad, no solo su amabilidad sale a la luz, su dedicación y
esfuerzo por un mundo mejor es lo que hace este proyecto no solo bueno para la
comunidad que habita en el sector, ni para Bogotá como capital de Colombia,
sino para cada uno de ellos; que con amor y alegría realizan esta limpieza,
concientizan, cuidan a los habitantes.
Lo que quiero no es solo resaltar esta gran
labor que mantienen ellos día a día, sino logar que sigan apoyando este gran
proyecto que estará próximo a finalizar, pero que recibirá firmas para que continúe
progresando, no solo por los guardianes del medio ambiente, sino por nosotros
que queremos una Bogotá limpia.
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